El ministro de Defensa saliente, Pedro Sánchez Suárez, manifestó que la Fuerza Pública de Colombia actuará con apego a la institucionalidad durante el proceso de transición presidencial que culmina con la posesión de Abelardo de la Espriella. El pronunciamiento se produce en la etapa previa al cambio de gobierno, cuando las fuerzas militares y de policía definen su rol frente a la nueva administración, según lo consignado por Cablenoticias.
En Colombia, la transición de mando incluye una serie de protocolos civiles y militares en los que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional reconocen al nuevo jefe de Estado tras su posesión. La fase previa exige coordinación entre los equipos saliente y entrante en materia de seguridad, inteligencia y continuidad operativa, con el fin de evitar vacíos que puedan afectar a la ciudadanía.
El Ministerio de Defensa actúa como puente entre la comandancia militar y el poder ejecutivo. El ministro saliente, además de encabezar esa cartera, suele ser el responsable de presentar al nuevo equipo los balances de seguridad, los planes estratégicos vigentes y el estado de las operaciones en curso, para que el gobierno entrante pueda tomar decisiones informadas desde el primer día.
La confirmación del respeto a la transición por parte de la Fuerza Pública tiene un valor simbólico y práctico. En términos simbólicos, garantiza que los cerca de doscientos años de tradición de no intervención militar en política se mantendrán. En lo práctico, asegura que los soldados y policías seguirán operando bajo el mando legítimo que establezca la nueva presidencia, sin ruptura en la cadena de mando.
El relevo entre gobiernos en Colombia suele concentrar la atención en temas sensibles como el orden público, la lucha contra el narcotráfico, la situación en regiones con presencia de grupos armados y la relación con los países vecinos. Un proceso de transición sin sobresaltos se considera clave para que estos frentes no se vean interrumpidos durante el cambio de administración.
En la etapa inmediatamente anterior a la posesión presidencial, los ministerios de Defensa y del Interior coordinan con las Fuerzas Militares los dispositivos de seguridad para el evento de traspaso del poder. Esa planificación involucra además a la Policía Nacional, responsable del acompañamiento en las afueras del Capitolio, la carrera protocolar y la protección de delegaciones visitantes.
El anuncio del ministro Sánchez Suárez se enmarca en un compromiso reiterado por parte de las instituciones armadas colombianas de subordinarse al poder civil. La doctrina militar del país establece que las Fuerzas Armadas no deliberan sobre asuntos políticos y reconocen como comandante supremo al presidente constitucional, una vez tome posesión ante el Congreso.
La opinión pública suele seguir con atención estos mensajes, porque la transición presidencial concentra riesgos logísticos y de seguridad que pueden afectar a la vida cotidiana de los ciudadanos. Garantías como las ofrecidas por el ministro de Defensa son observadas por gremios, misiones diplomáticas y organismos de cooperación que dependen de la estabilidad institucional.
Queda pendiente conocer los detalles que el equipo entrante presente en materia de defensa y seguridad, y si el gobierno de De la Espriella realizará cambios en la cúpula militar o en la estructura del Ministerio de Defensa. Esa información suele conocerse en los primeros días de gestión, cuando el nuevo presidente designa a sus ministros y a su equipo de seguridad.
