En el primer mes de gobierno del presidente Abelardo de la Espriella se llevaron a cabo tres bombardeos en territorio colombiano contra estructuras armadas ilegales, según reportó Telemedellín. Las acciones se repartieron entre el Catatumbo y el departamento del Guaviare.
El primero de los operativos tuvo como objetivo al ELN en la región del Catatumbo. El Catatumbo, zona de frontera entre Norte de Santander y Cesar, ha sido escenario histórico de disputas entre grupos armados por el control del territorio y de economías ilícitas como el narcotráfico.
Los otros dos bombardeos se ejecutaron en el Guaviare, una región históricamente afectada por la presencia de las disidencias de las antiguas Farc. Los blancos señalados en la fuente fueron estructuras vinculadas a los alias 'Calarcá' y 'Modisco'.
El inicio de un gobierno suele estar marcado por el despliegue de la política de defensa y el tono que la nueva administración imprime a la lucha contra los grupos armados. Las primeras acciones en materia militar son observadas de cerca por analistas, gremios y comunidades en las zonas de influencia de esos grupos.
Para los habitantes de las regiones afectadas, este tipo de operaciones tiene implicaciones directas. En el Catatumbo, la población civil ha vivido durante años confinamientos, desplazamientos forzados y enfrentamientos entre el ELN y otras estructuras. En el Guaviare, las comunidades han soportado la presencia de disidencias dedicadas principalmente al narcotráfico y a la minería ilegal.
La Fuerza Aérea Colombiana, junto con el Ejército, concentra la capacidad de ejecutar bombardeos de precisión contra campamentos y estructuras de mando. El parte oficial sobre cada operativo suele incluir el lugar exacto, la fecha y, cuando es posible, las afectaciones al grupo objetivo, además de los protocolos para evitar daño a la población civil.
Las reacciones políticas a los bombardeos suelen dividirse entre quienes respaldan la contundencia militar y quienes piden que las operaciones vayan acompañadas de política social en los territorios. En esta primera etapa del mandato, esos debates aún están por consolidarse.
Lo que queda en el aire es la estrategia integral de seguridad que acompañará a estos primeros golpes. Las operaciones puntuales no reemplazan una política de Estado que articule fuerza pública, inversión social y presencia institucional en zonas históricamente abandonadas.
Fuente: Telemedellín, 'Tras un mes de la posesión del presidente De la Espriella, estos son los resultados en materia de seguridad'.
