Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia de Colombia este lunes en Cali, ciudad que por primera vez en la historia reciente fue sede de la ceremonia de posesión. El acto marca el inicio del período constitucional 2026-2030, según informó teleSUR en su cobertura.
La decisión de trasladar la ceremonia de Bogotá a Cali rompió la tradición republicana que durante más de un siglo concentró las posesiones presidenciales en la capital. El cambio de sede generó debate político en los días previos y se convirtió en uno de los símbolos de la jornada.
El evento estuvo rodeado por un amplio dispositivo de seguridad. Las autoridades desplegaron 11.000 efectivos militares para custodiar la ceremonia y las zonas adyacentes. Cali y otras ciudades del suroccidente colombiano vienen enfrentando retos de orden público, lo que explica la magnitud del operativo.
De forma paralela a la posesión, se registraron protestas populares en distintos puntos del país. Los manifestantes expresaron rechazo a la llegada del nuevo gobierno, en una jornada que combinó el acto protocolario con manifestaciones en las calles.
De la Espriella fue bautizado por teleSUR como un líder de corte trumpista, una caracterización que ha acompañado su campaña y que apunta a su alineamiento con posiciones nacionalistas y de mano dura en política exterior e interior. Su figura polariza a la opinión pública colombiana desde las elecciones.
El nuevo gobierno arranca con el reto inmediato de desactivar las tensiones en las calles y restablecer el diálogo con los sectores movilizados. La combinación de protesta social y cambio de sede de la posesión proyecta una legislatura que arranca en medio de la controversia.
Para los ciudadanos, el inicio del mandato trae preguntas concretas sobre el rumbo económico, la política de seguridad y las relaciones internacionales. La forma en que el nuevo presidente se pronuncie en sus primeras semanas enviará señales sobre su estilo de gobierno.
Queda por verse si la decisión de posesionarse fuera de Bogotá fue un hecho excepcional o si marca un precedente. Por ahora, la jornada quedó registrada como una de las posesiones más atípicas en la historia contemporánea del país, con ceremonia en Cali, tropas en la calle y ciudadanos protestando.
