La reforma tributaria más reciente del gobierno de Gustavo Petro introduce dos cambios centrales que amplían el universo de personas obligadas a tributar en Colombia, de acuerdo con el reporte de Portafolio.co. Por un lado, reduce el umbral del impuesto al patrimonio, lo que hace que más colombianos queden sujetos a ese gravamen. Por el otro, sube al 30% la tarifa aplicada a premios de azar.
El impuesto al patrimonio es una figura que existe en Colombia desde hace varias décadas y que grava la tenencia de bienes y activos por encima de cierto valor. Tradicionalmente ha concentrado la carga en los estratos de mayor capacidad económica, aunque el punto de corte ha variado con cada reforma. Al bajar ese umbral, el proyecto atrae hacia el impuesto a contribuyentes que antes no estaban obligados a declararlo, según explica la fuente.
El segundo cambio relevante es el aumento de la tarifa sobre premios de azar. Este tipo de gravamen se aplica sobre ganancias obtenidas en loterías, rifas, apuestas y juegos de suerte y azar, una industria regulada por Coljuegos y por las disposiciones del Estatuto Tributario. Llevar la tarifa al 30% incrementa la participación del Estado en esos premios y modifica las condiciones bajo las cuales operan tanto los operadores como los ganadores.
El contexto inmediato es el trámite legislativo de la reforma en el Congreso de la República. Las reformas tributarias en Colombia suelen surtir debates intensos en las comisiones económicas y plenarias, donde se discute el impacto fiscal, la progresividad y la destinación de los recursos. Portafolio.co reportó que esta versión de la iniciativa pone a más colombianos en la obligación de pagar impuestos.
Para los ciudadanos, las implicaciones son concretas. Quienes tengan patrimonios cercanos al nuevo umbral deberán revisar su situación fiscal y, en muchos casos, empezar a declarar el impuesto. Los ganadores de premios de azar verán una retención mayor sobre sus premios, lo que reduce el monto neto recibido. Las empresas administradoras de juegos, por su parte, deberán ajustar sus procesos de liquidación y reporte.
Las reacciones políticas a las reformas tributarias de Petro han sido divididas a lo largo de su gobierno. Sectores cercanos al oficialismo suelen defender la necesidad de ampliar la base tributaria para financiar programas sociales. La oposición, en cambio, ha cuestionado el efecto sobre la inversión, la confianza económica y la clase media. Portafolio.co no detalla en su extracto las posturas específicas de cada bancada frente a esta versión del proyecto.
En materia de antecedentes, vale recordar que Colombia ha adelantado reformas tributarias significativas en los últimos años. La Ley de Crecimiento Económico de 2019, la Ley de Inversión Social de 2021 y la reforma de 2022 son referencias obligadas para entender la trayectoria del sistema tributario y los debates recurrentes sobre equidad, progresividad y recaudo.
Quedan varios puntos por resolver en el trámite de la iniciativa. El Congreso deberá definir si el umbral del impuesto al patrimonio se fija en el valor propuesto o se ajusta durante la discusión. También deberá precisarse el alcance del aumento en premios de azar, su entrada en vigencia y los mecanismos de retención aplicables. Portafolio.co seguirá informando sobre los movimientos del proyecto en las próximas semanas.
