La administración del presidente Abelardo de la Espriella comenzó a explorar el costo de fabricar una nueva moneda protocolaria destinada a las actividades oficiales del gobierno, según informó El Colombiano. El diseño que se ha manejado hasta ahora muestra un tigre rugiendo con ojos verdes.
Las monedas protocolarias son piezas conmemorativas que se entregan en actos oficiales, visitas de Estado y ceremonias diplomáticas. Funcionan como un símbolo de representación y, en muchos casos, terminan en colecciones privadas o institucionales. Colombia ha tenido este tipo de piezas en distintos gobiernos, cada una con motivos asociados a la identidad del periodo.
El tigre como figura central no es un símbolo frecuente en la simbología presidencial colombiana. La elección marca una ruptura visual frente a tradiciones como el cóndor andino o el escudo nacional, que han sido los motivos recurrentes en piezas oficiales del Estado. Hasta ahora, el gobierno no ha explicado públicamente por qué se eligió ese felino como emblema de la moneda.
El sondeo de precios, según la información publicada por El Colombiano, corresponde a una etapa previa a una eventual contratación. En la práctica, esto significa que el gobierno está averiguando cuánto costaría el proyecto antes de tomar una decisión definitiva. Aún no se conoce si la fabricación se concretará ni con qué recursos se financiaría.
Para la ciudadanía, este tipo de piezas no tiene un efecto directo en los servicios públicos ni en el presupuesto nacional, salvo si se llegara a aprobar una partida específica. Las monedas protocolarias suelen financiarse con rubros discrecionales de la Presidencia o del Ministerio de Relaciones Exteriores. El impacto final dependerá del valor unitario y la cantidad de piezas que se lleguen a acuñar.
La reacción pública y política aún no se ha hecho esperar en redes sociales, donde usuarios han compartido el diseño del tigre. Este tipo de debates suelen centrarse en la pertinencia estética y en el uso de recursos para piezas simbólicas, aunque por ahora no se trata de un proyecto aprobado ni en ejecución.
Quedan pendientes varios pasos antes de que la moneda sea una realidad: una decisión formal del gobierno, un proceso de contratación y la selección del taller o casa de monedas que la produciría. También falta definir la cantidad de piezas, el material y los eventos en los que se entregaría. Por ahora, el proyecto se encuentra en fase exploratoria, según lo reportado por El Colombiano.
