La Comisión Primera de la Cámara de Representantes abrió un espacio para repasar el plebiscito por la paz del 2 de octubre de 2016, en el que ganó el No por un margen estrecho. La sesión reunió a exnegociadores del acuerdo con las Farc, opositores al proceso, víctimas del conflicto y firmantes de los acuerdos, según reportó la fuente.
Entre los citados estuvieron el expresidente Álvaro Uribe, principal líder del No, y el exjefe negociador Humberto De la Calle, rostro del Sí. La convocatoria buscó que cada sector expusiera su visión sobre el resultado y sobre la legitimidad del acuerdo final, firmado el 24 de noviembre de ese mismo año tras la renegociación posterior al plebiscito.
Las víctimas del conflicto participaron como un actor central del debate. Su intervención recordó que el acuerdo incluyó un sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, y que el plebiscito se produjo cuando esos puntos ya habían sido discutidos en La Habana durante casi cuatro años.
Los firmantes, agrupados en su mayoría en el partido Comunes (antes Farc), insistieron en que el acuerdo mantiene vigencia y que su implementación ha sido desigual en varios puntos, sobre todo en la reincorporación económica y en la seguridad de los excombatientes.
El contraste quedó servido en la mesa. Del lado del No, los argumentos históricos han cuestionado la impunidad, la presencia de las disidencias y la conexión entre el acuerdo y el narcotráfico. Del lado del Sí, la defensa se ha centrado en el fin de la confrontación armada con esa guerrilla, la reducción de los secuestros y los ahorros en seguridad.
La Comisión Primera es la célula legislativa donde se debaten los proyectos de acto legislativo y donde suelen citarse estas audiencias temáticas. Este tipo de sesiones no producen votos, pero sirven para fijar posturas en el Congreso y dejar constancia pública de los argumentos de cada sector.
La convocatoria también pone sobre la mesa una pregunta que sigue abierta: qué tan representativo fue el resultado del plebiscito frente al apoyo real que hoy tiene la implementación. El No ganó con 6.431.376 votos contra 6.377.482 del Sí, una diferencia mínima que, según los analistas, reflejó más un voto de castigo al gobierno de Juan Manuel Santos que un rechazo al proceso en sí.
Para la ciudadanía, el repaso no es solo histórico. El acuerdo de paz sigue vigente, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) continúa produciendo decisiones, y los compromisos en materia de reforma rural, sustitución de cultivos y participación política siguen en distintas etapas de cumplimiento.
El saldo de la audiencia fue la exposición pública de las diferencias, no un consenso. La Comisión recogió los testimonios y los dejó como insumo para futuros debates legislativos sobre los ajustes a la implementación que ya se han discutido en años recientes, como las objeciones a la ley estatutaria de la JEP y los proyectos sobre tierras.
