El expresidente Álvaro Uribe Vélez cuestionó públicamente al senador Alfredo Deluque, integrante del Partido de La U, y lo describió como una ficha del gobierno de Abelardo de la Espriella. La declaración fue divulgada por El Colombiano y vuelve a situar a Deluque en el centro de la controversia política.
Según la información publicada por El Colombiano, Uribe acusó a Deluque de haber recibido beneficios del Gobierno, en referencia a la administración anterior, la de Gustavo Petro. El señalamiento se produce en un momento sensible para el Legislativo, cuando se definen las cabezas de las mesas directivas.
La Presidencia del Senado es una de las dignidades más codiciadas del Congreso colombiano. Quien la ocupa dirige los debates, ordena las votaciones y representa al cuerpo legislativo ante las demás ramas del poder público, por lo que su elección suele mover negociaciones entre bancadas y sectores políticos.
Deluque, senador del Partido de La U, se ha desempeñado como uno de los congresistas con presencia en la región Caribe. Su nombre ha sonado en las últimas semanas entre los posibles candidatos a la mesa directiva, lo que ha incrementado el interés sobre sus vínculos con distintos sectores del espectro político.
La cercanía entre Deluque y Petro mencionada por Uribe no es nueva dentro del juego de alianzas del Congreso. Distintos legisladores han sido señalados en otras ocasiones por establecer puentes con el Ejecutivo de turno, sin que ello implique adhesión automática a un solo bloque partidista.
El exmandatario, fundador y líder natural del Centro Democrático, suele intervenir con frecuencia en el debate sobre las presidencias de las corporaciones públicas. Su opinión pesa dentro de su bancada y suele ser tenida en cuenta por sectores independientes que buscan definir su voto.
Para la ciudadanía, este tipo de disputas tiene efectos prácticos. La composición de la mesa directiva del Senado define qué proyectos avanzan con mayor agilidad, cuáles se archivarán y cómo se tramitarán las reformas que el Gobierno presente ante el Congreso.
Hasta ahora, Deluque no ha respondido de forma pública a las acusaciones de Uribe, según el reporte de El Colombiano. La falta de réplica deja abierta la puerta a nuevos pronunciamientos en los próximos días, justo cuando se acercan las votaciones para elegir la nueva dirección del Senado.
Queda por verse si el episodio fortalece o debilita la aspiración de Deluque a la Presidencia del Senado. Lo que ya quedó claro es que la carrera por ese cargo arrancó con acusaciones cruzadas y con la lupa puesta sobre los vínculos entre congresistas, el gobierno de Abelardo de la Espriella y la anterior administración de Gustavo Petro.
