El candidato presidencial Abelardo De La Espriella informó que impugnará la decisión judicial que le ordenó ofrecer disculpas públicas por supuestamente vulnerar la neutralidad religiosa del Estado colombiano. El anuncio fue hecho por Carlos Suárez, presentado como estratega de su campaña, en una actividad proselitista.
De acuerdo con la revista Semana, al cierre de su intervención Suárez lanzó un “que viva Cristo Rey”, una expresión que se ha convertido en distintivo del discurso del candidato y que ahora forma parte del contexto del litigio que enfrenta.
La medida que se busca revertir proviene de un juez y tiene como origen una queja contra declaraciones del candidato que, según el accionante, habrían desconocido el principio de neutralidad religiosa que la Constitución impone a los servidores públicos y, por extensión, a quienes aspiran a serlo.
En Colombia, el principio de neutralidad religiosa se deriva de la laicidad del Estado, un postulado recogido en la jurisprudencia de la Corte Constitucional y en tratados internacionales de derechos humanos ratificados por el país. Su aplicación concreta en campañas electorales ha sido motivo de debates recurrentes, sobre todo cuando líderes religiosos intervienen en política o cuando candidatos invocan símbolos de fe en escenarios públicos.
Para el equipo del candidato, la orden de pedir disculpas públicas constituye una restricción desproporcionada a la libertad de expresión y al ejercicio del derecho a participar en política, reconocidos tanto en la Constitución de 1991 como en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
La impugnación significa que el caso pasará a una instancia superior, ante la cual el equipo jurídico de De La Espriella solicitará que se revoque o se aclare el alcance del fallo. Mientras esa revisión ocurre, la orden de ofrecer disculpas queda en suspenso, salvo que el mismo despacho o uno superior decida lo contrario.
El episodio vuelve a poner en el debate público los límites entre la fe, la participación política y los derechos fundamentales. Sectores académicos y jurídicos suelen recordar que la Corte Constitucional ha reiterado que el Estado colombiano es laico, pero también ha protegido la manifestación pública de las creencias como parte de la libertad de conciencia.
Para los ciudadanos, el caso tiene relevancia porque cualquier candidato presidencial, al ser el primer representante de la Nación en caso de llegar al cargo, está sometido a estándares especiales de conducta. Una decisión judicial en firme podría sentar precedente sobre el tipo de declaraciones religiosas permitidas en el debate electoral.
De La La Espriella ha basado buena parte de su discurso en la defensa de valores cristianos y en la crítica a lo que califica de imposiciones ideológicas, un eje que conecta con su base electoral y que, según analistas, le ha dado visibilidad en la franja conservadora del electorado.
Por ahora, la campaña no ha precisado ante qué autoridad se radicará formalmente la impugnación ni los tiempos del proceso. Lo que queda claro es que el caso seguirá marcando la agenda política y judicial del candidato en las próximas semanas.
