El general (r) Jorge Mora, designado por el presidente Abelardo de la Espriella como próximo ministro de Defensa, sostuvo que la decisión de traer de vuelta al ESMAD hace parte del paquete de cambios que impulsa la nueva administración. La afirmación la dio a conocer el diario El Universal en una nota titulada '¿Volverá el ESMAD en el gobierno de Abelardo de la Espriella?'. Con esa declaración, uno de los primeros anuncios públicos del equipo de defensa se centra en el manejo del orden público en manifestaciones.
El ESMAD, sigla del Escudo Móvil Antidisturbios, es un cuerpo de la Policía Nacional creado para intervenir en alteraciones del orden público en escenarios de protesta. Su historial incluye decenas de operativos en ciudades capitales durante las últimas dos décadas, en los que organizaciones de derechos humanos han documentado denuncias por uso excesivo de la fuerza, lesiones a civiles y aprehensiones cuestionadas.
Mora es un oficial en retiro con trayectoria en la fuerza pública y, según los reportes de prensa, aceptó el encargo como jefe de la cartera de Defensa tras el llamado del nuevo gobierno. Sus primeras intervenciones públicas han girado en torno al orden público, la seguridad ciudadana y la relación entre la Fuerza Pública y la protesta social, temas sensibles por la cercanía con episodios recientes de violencia en manifestaciones.
Para los gremios y las plataformas de derechos humanos, el eventual regreso del ESMAD reabre un debate nacional. Las centrales obreras y colectivos juveniles suelen pedir su desmonte o reestructuración, mientras que sectores de seguridad argumentan que es una herramienta legítima para proteger la infraestructura y a los ciudadanos frente a bloqueos y vandalismo durante las protestas.
En el Congreso, la noticia se percibe como una señal de la línea que adoptará el nuevo gobierno frente a la protesta. Legisladores de distintas bancadas suelen coincidir en que cualquier decisión en esta materia debe respetar los estándares internacionales de uso de la fuerza y los protocolos de la propia Policía Nacional, pero difieren en si conviene reforzar o desmontar este tipo de unidades.
Para la ciudadanía, la discusión tiene efectos prácticos. El comportamiento del ESMAD en las calles de Cali, Bogotá, Medellín y otras ciudades ha marcado las protestas universitarias, los paros agrarios y los estallidos sociales más recientes. Las víctimas de presuntas agresiones durante esas jornadas han acudido a la justicia ordinaria y a organismos internacionales, lo que mantiene abierta la presión por revisar el modelo.
La fuente consultada por El Universal no detalla fechas ni el contenido preciso del decreto o directiva que traería de vuelta al ESMAD. Tampoco se conocen pronunciamientos oficiales de la Casa de Nariño o del Ministerio del Interior sobre el alcance de esos cambios más allá de lo dicho por el general (r) Mora.
Lo que queda en el corto plazo es esperar la posesión formal del nuevo mindefensa y la publicación de los actos administrativos correspondientes. Sobre esos textos se medirá si se trata de una reactivación plena del escuadrón, de una restructuración interna o de un replanteamiento de los protocolos de intervención en marchas y bloqueos.
