El Ministerio de Salud de Colombia llega al cierre de 2025 sin que el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella haya anunciado quién lo dirigirá. La vacancia ocurre a pocos días de la ceremonia de posesión y mantiene en vilo a pacientes, profesionales y administradores del sistema, según reportó El Colombiano.
El Ministerio de Salud es la cabeza del sector en el país. Desde ahí se diseñan las políticas de atención, se gira la plata del sistema contributivo y subsidiado, y se firman los actos administrativos que regulan a EPS, hospitales y clínicas. Su titular debe responder, además, ante la opinión pública por la crisis recurrente de deudas, las tutelas por falta de medicamentos y los reportes de pacientes que no reciben atención a tiempo.
En las últimas semanas, distintas asociaciones de pacientes elevaron la voz para pedir una pronta definición. Su argumento es práctico: diciembre y enero son meses críticos para la operación hospitalaria, por el aumento de urgencias y por los cierres presupuestales que determinan cuánto dinero fluirá al sistema en el año siguiente. Sin equipo ministerial instalado, advierten, las decisiones se retrasan.
La preocupación no es nueva. El sistema de salud colombiano arrastra una crisis de financiamiento que se refleja en quejas por demoras en citas, negaciones de servicios y deudas entre EPS, hospitales y proveedores. Organizaciones como la Defensoría del Pueblo y distintas veedurías ciudadanas han pedido, en repetidas ocasiones, que la transición de mando en la cartera de Salud se adelante lo más pronto posible, para garantizar la continuidad de los programas en marcha.
Hasta ahora, el gobierno electo de Abelardo de la Espriella no ha revelado el nombre del próximo ministro ni ha explicado cuándo se conocerá la decisión. El silencio preocupa porque deja en el aire nombramientos clave, como el de los superintendentes delegados para Salud y el de los nuevos presidentes de las EPS intervenidas, cargos que dependen en buena medida del ministro de turno.
La discusión llega en un momento sensible. Colombia atraviesa picos respiratorios propios de la temporada y mantiene activos planes de vacunación y vigilancia epidemiológica. Para los pacientes, la incertidumbre sobre quién liderará la cartera significa no saber a quién dirigir las solicitudes ni quién responderá por la garantía del derecho a la salud durante los primeros meses de la nueva administración.
El Colombiano también recordó que esta clase de vacancias prolongadas se ha repetido en otros procesos de transición. La costumbre, en gobiernos anteriores, ha sido nombrar al menos un equipo de empalme que se reúna con los funcionarios salientes y revise los proyectos en ejecución. Esa instancia permitiría identificar necesidades urgentes, aunque no sustituye la designación formal del ministro.
Las reacciones de pacientes y gremios dejan sobre la mesa una exigencia concreta: que el próximo gobierno defina con prontitud la cabeza del Ministerio de Salud y a su equipo cercano, para garantizar la continuidad de los servicios. Mientras esa decisión no se conozca, la preocupación se mantiene en todo el sector.
El reloj corre. Una vez Abelardo de la Espriella se posesione el próximo 7 de agosto, el nuevo presidente tendrá la facultad de nombrar a su gabinete, incluida la persona que dirija la cartera de Salud. Hasta que eso ocurra, las asociaciones de pacientes seguirán pidiendo claridad y respuestas sobre un sector que afecta la vida cotidiana de millones de colombianos.
